
La compañía catalana acelera su transición tecnológica con automatización avanzada, visión artificial e IA para reducir errores, optimizar recursos y medir el impacto real de cada pieza.

Moltec ha cumplido cincuenta años en un momento en que la industria del plástico vive una transformación radical. La presión regulatoria, el coste energético y las exigencias de calidad y trazabilidad obligan a las empresas del sector a repensar sus métodos. Para la compañía fundada a finales de los años sesenta esta nueva etapa no se afronta solo como un reto, sino como una oportunidad para reinventarse. El resultado es una empresa que mantiene sus raíces industriales, pero que en la actualidad opera como un laboratorio tecnológico donde la automatización, la inteligencia artificial y la sostenibilidad marcan el camino.
Desde el equipo técnico reconocen que la clave está en no limitarse a adoptar tecnología, sino en desarrollarla dentro de casa. "Somos fabricantes, sí, pero también somos ingenieros. Diseñamos nuestras propias soluciones de automatización y control porque eso nos permite adaptarnos mucho más rápido". Ese enfoque ha convertido a Moltec en una referencia en sistemas que combinan robótica, visión artificial y algoritmos capaces de detectar defectos invisibles para un operario.

La automatización nunca ha sido un complemento, sino un eje estructural del funcionamiento de la planta. La empresa trabaja con máquinas de inyección de todos los tamaños y combina en muchas de ellas la tecnología bimaterial, un proceso que permite ensamblar en una sola pieza materiales duros y blandos o dos colores distintos. Ese nivel de precisión exige un control exhaustivo y una repetibilidad perfecta, dos elementos que la automatización avanzada garantiza mejor que cualquier proceso manual. Sin embargo, el salto cualitativo no llegó por la robotización, sino por la incorporación de inteligencia artificial al control de calidad.
Desde la dirección técnica lo resumen así: "La visión artificial sin IA era una herramienta limitada. La misma cámara, combinada con algoritmos de inteligencia artificial, se convierte en algo potentísimo". Este cambio no solo mejora la detección de defectos, sino que reduce el scrap —desecho generado en el proceso de fabricación—, optimiza el uso de materiales y evita que miles de piezas lleguen a fases posteriores con errores imperceptibles a simple vista.
La automatización también resuelve un problema humano: las tareas repetitivas generan cansancio, falta de atención y errores involuntarios. "El objetivo no es sustituir personas, sino liberarlas de procesos que son tediosos, aburridos y propensos a fallos". Los operarios se concentran en áreas de supervisión, programación o mantenimiento, mientras los sistemas de control garantizan una calidad estable durante horas sin perder precisión. Es una sinergia que redefine el papel del trabajador industrial.
Apuesta por la sostenibilidad
La otra gran palanca de transformación de Moltec es la sostenibilidad. Como empresa intensiva en consumo energético, la compañía apostó por energía renovable propia mediante una planta solar integrada en sus instalaciones, con un plan en marcha para ampliarla en los próximos años. Ese cambio reduce la dependencia energética y disminuye las emisiones asociadas al proceso productivo.
Pero la sostenibilidad no acaba en la energía. Moltec ha desarrollado un sistema de transparencia que calcula y comunica la huella de carbono por pieza fabricada. Cada oferta enviada a un cliente incluye el coste económico y el coste ambiental, expresado en kilogramos de CO₂ emitidos por unidad. "No podemos hablar de sostenibilidad sin medirla. Si no sabemos cuántas emisiones genera una pieza, ¿cómo vamos a reducirla?". Este sistema obliga a revisar cada fase de producción y a ajustar el diseño de las piezas para reducir el impacto ambiental.
La empresa también participa en proyectos de economía circular con centros tecnológicos especializados en el uso de plásticos reciclados. Uno de los proyectos más destacados consistía en utilizar drones oceánicos para recolectar plásticos de los mares y transformarlos en productos de consumo mediante procesos de inyección.
Diversificación de mercados
En paralelo, la diversificación de mercados también juega un papel estratégico. Moltec ha ampliado su cartera más allá de la automoción para entrar en ámbitos como salud, electrodoméstico, construcción o maquinaria industrial. Cada ámbito plantea requisitos distintos, materiales diferentes y patrones de control propios, lo que impulsa la búsqueda constante de procesos más eficientes y flexibles.
Tras cinco décadas, Moltec integra sostenibilidad y automatización en un mismo proceso operativo. La automatización reduce errores y optimiza recursos, la inteligencia artificial amplía la precisión en el control de calidad y la medición del CO₂ permite ajustar cada fase de producción con criterios verificables. La empresa que empezó como una fábrica pionera en los sesenta funciona en la actualidad como una industria que combina ingeniería propia, tecnología aplicada y responsabilidad ambiental medible.
